Encuesta de Experiencia – Circuito Nacional FMT 2026
MELODY FALCÓ: LOS VALORES DEL TENIS, LOSVEO FLORECER EN MIS HIJAS

MELODY FALCÓ: LOS VALORES DEL TENIS, LOSVEO FLORECER EN MIS HIJAS

«¡¡¡¡Lo tienes que hacer así porque lo digo yo!!!! ¡¡¡¡Que para eso soy tu madre!!!!». Esta es una frase que se le suele atribuir a las madres mexicanas, pero que no existe en el repertorio que Melody Falcó Díaz usa con sus hijas, Fernanda y Montserrat, quienes forman parte de la nueva generación de talentos del tenis femenino en México.
En este 10 de mayo, Día de las Madres, Melody nos comparte lo que para ella ha significado ser una mamá que brilló como tenista desde infantiles y juveniles, y que ahora acompaña el camino de sus hijas sin interferir en él, pues sabe que su papel es estar cerca de ellas como luz, no como sombra.
Melody edificó su historia como una de los referentes del tenis femenino en México, principalmente allá por los años 90 del siglo XX, y ahora sigue la manera en la cual sus hijas van paso a paso como parte de una generación en la cual «hay más mujeres practicando este deporte con objetivos ambiciosos» (como ella misma describe el escenario actual).
-¿Qué ha cambiado en tu manera de entender el deporte y el tenis desde que dejaste de competir y te convertiste en mamá de dos niñas que hoy viven el tenis a su manera?
-Entendí que no entendía nada del tenis (risas). Es bien diferente ser mamá de tenistas a ser jugadora, porque me costó, pero entendí que ─y creo que todavía lo sigo trabajando─ mis hijas siempre buscan más a la mamá que a la extenista. No les interesan tanto los consejos de la extenista, porque para eso tienen a sus entrenadores. Entonces me toca hacer una labor de mamá y de estar ahí para escucharlas. Como extenista siempre quieres poner tu granito de arena y comentarles, a lo mejor, tus experiencias, y eso creo que lo toman bien, pero ya cuando entras en el terreno técnico o táctico, ya no les encanta. Entonces tuve que ver al tenis diferente y ya no como una óptica tan crítica, sino estar ahí como mamá para orientarlas y, obviamente, apoyarlas.
Melody, quien por su destacado desempeño en las canchas formó parte de la selección mexicana de tenis femenino en la Copa Federación (hoy Billie Jean King Cup), ve con orgullo el desarrollo de Fernanda (18 años) y Montserrat (15) y aplica con ellas aquella famosa frase de «acompaño, no dirijo; sostengo, no empujo».
«Cuando yo jugaba, sí me hubiera gustado que mis papás hubieran estado con un poco más de conocimiento de qué es lo que había que hacer, y yo quiero darles a mis hijas más opciones. No tomar las decisiones con ellas al cien por ciento, pero sí darles las diferentes opciones, desde su alimentación, su recuperación, torneos, entrenamientos.
«A mí me decían “tienes que hacer esto”, y yo lo hacía sin saber si era lo mejor o no. En mi caso, hacían lo mejor que podían, y hoy, en cambio, ya con conocimiento de causa podemos poner las opciones sobre la mesa para tomar decisiones», relata la extenista y hoy directora general del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León.
-¿Cómo equilibras tu experiencia ─que es enorme─ con la necesidad de dejar que ellas construyan su propio camino sin sentir el peso de tu sombra?
-Es uno de mis mayores retos, porque creo que en general la gente les recuerda lo que yo hacía o no hacía, o los resultados que yo tuve. Y hoy día aún no sé si eso ha sido positivo o negativo, pero creo que lo han abordado de una buena manera; ellas nada más sonríen, pero ellas son muy independientes. Eso es lo importante, que puedan tomar sus propias decisiones, soy muy diferentes y han tomado cada una su camino de acuerdo con su personalidad. Creo es complicado que no sientan la sombra para nada, porque siempre alguien se los va a recordar, y a veces ellas se me acercan y preguntan “oye, cuando tu jugabas…”, pero creo que no han sentido el peso de una sombra de manera negativa.
Melody Falcó también participó en los Juegos Centroamericanos Maracaibo 1998, en Venezuela, donde ganó doble medalla de plata como parte de una trayectoria que es complicado que los demás no le recuerden a sus hijas, sólo que ella, como mamá, reconoce que no necesita que Fernanda y Montserrat repitan la historia de la «madre jugadora», sino que edifiquen las suyas con sus propios argumentos.
«Ellas han construido su propio camino. Recuerdo que una vez a Fernanda, estábamos en una carrera, y alguien le dijo “ay, estás siguiendo los pasos de tu mami”, pero ni siquiera le preguntaron específicamente del tenis”, y ella dijo “no, yo voy a hacer mi propio camino”. Ella tenía como ocho años, y es un ejemplo de su personalidad, de que ella trae sus propias ideas y creo que las dos han forjado un camino diferente al mío. Yo creo que lo único que puedo pedirles a ellas, y que yo hice durante toda mi carrera, pues es mantener el esfuerzo, la constancia, porque al final te conducen a resultados. Eso es lo me que gustaría que siguieran, ese ejemplo de dedicación, sería lo único.
«ME EMOCIONA VER A MÁS NIÑAS HACIENDO DEPORTE»
Las talentosas Fernanda y Montserrat Temprana Falcó forman parte de una generación mucho más numerosa de tenistas mexicanas, en una época en la cual la calidad se ha elevado a la par de la competitividad por conseguir espacios en torneos y abrirse camino en el ránking y hacia las selecciones nacionales.
Falcó Díaz lo percibe así: «Sí me da mucho gusto que haya mucho más jugadoras con objetivos más similares. En mi época, habíamos muy poquitas que quizá teníamos objetivos ambiciosos. Me emociona saber que hay muchas más niñas haciendo deporte, jugando tenis y hay mucha más expectativa de tener una carrera deportiva exitosa, cualquiera que sea la definición de exitosa: por diversión, para tener más amigas, para buscar becas, o para ser profesionales. Eso me gusta, eso me emociona del tenis femenino».
Al mismo tiempo, considera que la desigualdad de oportunidades en el tenis se ha reducido: «Si bien es verdad que el tenis históricamente ha tenido desigualdad, en comparación con los hombres, al menos en el camino de mis hijas no lo he sentido. Creo que cuando yo jugaba lo sentía mucho más, y creo que actualmente las condiciones son mucho más parejas y ellas han tenido muchas oportunidades, entonces en ese sentido lo veo como un avance».
«QUIERO QUE NO SEAN TAN DURAS CON ELLAS MISMAS»
Melody se dice contenta al ver que los valores del tenis ya dan frutos en sus hijas, pues ella misma aprendió que esos valores forman parte de las enseñanzas que un deporte deja para toda la vida.
«Los valores del tenis los veo cien por ciento florecer en mis hijas, de maneras distintas. Por ejemplo, en el caso de Montse veo la disciplina que tiene, que es algo que siempre le va a ayudar. La resiliencia la veo en las dos, porque finalmente es algo que necesitas para jugar tenis. Y en Fernanda, aparte de la resiliencia, la autonomía. Es autónoma, independiente, no se traba en nada, puede viajar por todo el mundo sola y se las arregla, y en general así en la vida. Ya lo tenía desde chiquita y el tenis se lo ha fortalecido muchísimo», relata.
-¿Qué conversaciones tienes con ellas sobre presión (ganar títulos), expectativas (subir en el ránking) y comparación, temas que quizá tú viviste de forma distinta?
-Definitivamente las conversaciones sobre las expectativas son lo más difícil para ellas. Al principio sí tuvo que ver la expectativa por ser mis hijas, pero creo que eso ya quedó atrás. Ahora es la expectativa de lo que quieren y pueden lograr. Yo trato de que tengan menos presión, pero les cuesta. Las pláticas pasan acerca de que si sus compañeras pasan por mejor o peor momento, pues ellas tampoco tienen que sentirse ni peor ni mejor que ellas, porque esta es una carrera sumamente larga, y a veces estás arriba y a veces estás abajo.
«A ellas les ha tocado vivirlo en diferentes momentos, y es duro, entonces se trata de que no sean tan duras consigo mismas, porque se presionan mucho, lo que además es una constante en cualquier deportista. Cuando yo jugaba, era menos esa presión; ahora, como decía, hay muchas más niñas buscando objetivos ambiciosos. Entonces a mí no me tocó vivir eso y es algo que yo he tenido que ir aprendiendo a manejarlo y ayudarlas a manejarlo mejor», prosigue Melody.
-¿Cómo te gustaría que ellas recuerden tu presencia en su camino deportivo: como guía, como refugio, como espejo, como impulso?
-Definitivamente quiero que ellas me recuerden en esta etapa como guía, al poderles siempre dar opciones, y como impulso, para que puedan lograr sus objetivos, enseñarles que la disciplina y el sacrificio siempre valdrán la pena, sobre todo si lo hacen con pasión.
Y así concluye esta plática con motivo del Día de las Madres con Melody Falcó Díaz, quien ahora aprende de tenis ya no dentro de la cancha, sino como la mamá que acompaña el recorrido de Fernanda y Montserrat.   
-Héctor Olivares (reportero/redactor FMT)