Cuando el siglo XXI estaba comenzando y el mundo seguía girando porque todos los pronósticos apocalípticos se habían derrumbado como fichas de dominó, una mancuerna de mexicanos dominaba el tenis juvenil en la modalidad de dobles y, como parte de un espectacular desempeño, llegaba a la final de Wimbledon.
En el momento en el que aún resuenan los ecos del tercer Grand Slam, recién concluido, es más que merecido recordar que hace 25 años Bruno Echagaray y Santiago González enamoraron con su tenis a La Catedral.
Bruno y Santiago eran hace un cuarto de siglo los amos y señores del circuito junior, a tal grado que el 2 de enero de 2001, es decir, prácticamente con el nacimiento del nuevo milenio, se convirtieron en la dupla uno a escala mundial.
Ambos alcanzaron un nivel tan alto de acoplamiento en la cancha que un año antes, en el cabalístico 2000, ganaron la mitad de los 18 títulos que conquistaron en total como dupla en el tour juvenil.
Recibieron el 2000 con el título de la Copa Casablanca, y como un auténtico huracán se adjudicaron en febrero el Argentina Bowl y el Uruguay Bowl; en julio, la Junior Cup en estado de México; en agosto, los Campeonatos de Centroamérica y el Caribe; en septiembre, el Sugar Bowl, en Estados Unidos; y en diciembre, el Eddie Herr y el Orange Bowl, en Florida, así como la prestigiada Copa Yucatán.
Ese desempeño los encumbró en el ránking mundial de dobles juvenil en enero de 2001, cuya cima conquistaron con una impresionante marca de 47 victorias y sólo seis reveses durante 2000.
Y LA MARCHA VICTORIOSA CONTINUÓ
Santiago y Bruno vivirían en 2001 su último año como juveniles y se despidieron de la categoría a lo grande: en los estertores del siglo, se proclamaron bicampeones de la Copa Casablanca, aunque los archivos de World Tennis les dan ese título como parte del milenio que acababa de dar inicio.
Ya encarrerados, se proclamaron campeones del Coffe Bowl, en Costa Rica, en enero; del Astrid Bowl, en Bélgica, en junio, mismo mes en el que ganaron los Campeonatos Mundiales en Gran Bretaña, ya sobre pasto.
Entonces llegaron al All England Lawn Tennis and Croquet Club como primeros cabezas de serie, jerarquía que mantuvieron, de hecho, en todos los torneos.
LOS MAESTROS DEL DOBLES
Echagaray y González practicaban un tenis de dobles calificado de «altos vuelos». No sólo era potente y dominante, sino también elegante. Por lo tanto, era un tenis de dobles que enamoraba.
En la primera ronda de Wimbledon derrotaron 6-1, 6-3 al estadunidense Joshua Cohen y al australiano Raphael Durek; luego, aplicaron un 6-4, 7-6 (4) al hongkonés Jonathan Chu y al esloveno Matija Zgaga; y en los cuartos de final, por 6-3 y 7-6 (4) al indio Sunil-Kumar Sipaeya y al australiano Clint Charles.
En las semifinales, batallaron para vencer 4-6, 7-6 (3), 6-4 al jamaicano Ryan Russell y al esloveno Luka Gregorc. Finalmente, en el partido por el título fueron superados por el canadiense Frank Dancevic y el ecuatoriano Giovanni Lapentti por 1-6, 4-6.
Hay quienes dicen equivocadamente ─sobre todo quienes saben muy poco del deporte─ que nadie recuerda a quien quedó en el segundo lugar. Bruno y Santiago, sin embargo, acapararon los elogios no sólo por su destacada actuación en Wimbledon de 2021, sino porque el tenis que desplegaban era y sigue siendo memorable.
Como era de esperarse, cerraron aquellos años de ensueño cosechando más títulos: de nueva cuenta el Eddie Herr y la Copa Yucatán, y de paso llegaron a la final del Orange Bowl.
Cerraron su etapa juvenil con 106 triunfos y 26 derrotas. Además, como singlista Bruno fue el 6 del mundo, con foja de 101-41 y cuatro títulos, entre ellos el de los prestigiosos Campeonatos Eddie Herr. Santiago alcanzó, a su vez, el sitio 17 mundial en individuales.
EL MAESTRO DE LAS NUEVAS GENERACIONES
Bruno, quien desde su academia trabaja en impulsar a los nuevos talentos, compartió en sus redes: “Wimbledon era el sueño que perseguía como jugador. En 2001 tuve el privilegio de disputar la final de dobles del Campeonato Juvenil de Wimbledon representando a México junto a mi gran amigo Santiago González».
Y, emotivo, subrayó: «Hoy ese mismo sueño tiene un significado diferente; ya no lo persigo para mí. Trabajo cada día para ayudar a que la próxima generación de jugadores construya el suyo».
PIEZAS CLAVE DEL TENIS MEXICANO
Bruno Echagaray llegó como profesional al sitio 156 de singles en el ránking mundial ATP y al 162 en dobles. En su academia de tenis desarrolla talentos que nutren al tenis mexicano, como Rafaela Reséndiz, entre tantos otros, finalista en semanas recientes de prestigiosos torneos categoría U12 en Europa.
Ha entrenado a Santiago González y de manera constante está al frente de representativos mexicanos de tenis infantil y juvenil en giras internacionales.
Santiago, a su vez, se ha convertido en el tenista profesional más importante de México en la rama masculina durante el siglo XXI. Fue top 10 de dobles, es top 100 constante de la ATP y con un cúmulo de logros, títulos y éxitos disfruta del tour profesional en compañía de los amores de su vida: su esposa y sus hijos.
-Héctor Olivares (reportero/redactor FMT).