TENIS, TE ODIO, PERO ERES MI GRAN AMOR

TENIS, TE ODIO, PERO ERES MI GRAN AMOR

Hace algunos años, una figura de la importancia de Andre Agassi sorprendió por sus revelaciones acerca de cómo en un momento de su vida llegó a odiar el tenis. Luego se reconcilió con él, como parte de una experiencia de vida que resumió así: «El tenis me rompió el corazón, pero también me lo reparó”.

Para entrar en contexto y aprovechando el Día del Amor y la Amistad, sabemos que para todo deportista, uno de los grandes amores de su vida es su disciplina deportiva, en este caso el deporte blanco.

Sin embargo, por diversos factores la relación con su propio deporte se convierte a veces en una relación complicada, de amor-odio, incluso tóxica.

En esta década, cada vez son más las voces de tenistas y ex tenistas que hablan de ese amor por el tenis que en ocasiones se derrumba, como una ruptura que los deja vacíos y sin fuerzas para continuar con él, como los casos ─entre tantos otros─ de Naomi Osaka y Juan Martín del Potro.

Y así, más tenistas hacen público ese sufrimiento en lo que puede convertirse un deporte profesional como el tenis, pero también surgen más jugadoras y jugadores que desde la experiencia y madurez ofrecen ayuda para construir una relación sana con el deporte y, en dado caso, reconciliarse con él.

SIGAN AMANDO LO QUE HACEN
Una de ellas es Angélica Gavaldón, una de las mejores jugadoras en la historia del tenis mexicano, quien a sus 16 años saltó a la fama cuando no estaba preparada para lidiar con ella.

Hace algunos días, La Gavaldón compartió en sus redes una colección de titulares de prensa acerca de aquellos años de fama prematura: «Antes de entender quién era, ya era noticia: “Prodigio”, “Promesa”, “Burnout”, “Retiro a los 17”».

«Los titulares hablaron de mi ránking. Pocos hablaron de la presión. Del amor que se convirtió en obligación. De cómo el deporte que más amaba, por momentos se volvió difícil de sostener. Cumplí sueños. Pero también pagué un precio», señaló.

Angélica, quien además de entrenar a niños, ahora les da apoyo y comparte con ellos el dolor que vivió y la manera en la cual lo superó, «porque el verdadero triunfo no es el ránking. Es que sigan amando lo que hacen».

LAS TRAMPAS DEL AMOR POR EL TENIS

En las semanas recientes también ofrece este tipo de respaldo la oaxaqueña María José Portillo, una auténtica guerrera de las canchas con 21 títulos profesionales de la ITF (dos de singles y 19 de dobles), quien cayó en una época oscura por la exigencia y las trampas que pone el deporte profesional.

“La primera vez que sentí que me enamoré del tenis fue un día que entraba por el club y había unos pósters de Sharapova y Serena, y le dije a mi mamá que yo quería algún día un póster mío al lado de ellas”, relata María José en entrevista.

Luego de hacer del tenis su modo de vida, Majo recuerda también ese momento de quiebre que viven muchas jugadoras y jugadores: “Sentí que mi relación con el tenis casi se termina cuando me di cuenta que conseguir cierto ránking, títulos, etcétera, me haría feliz… y al contrario, me sentí vacía al conseguirlo”.

EL TENIS TE ROMPE EN SILENCIO

En sus redes, ella expone lo que es ser parte del circuito: “210 días al año completamente sola. Viajando sola. Perdiendo sola. Llorando sola. El tenis no te rompe en la cancha. Te rompe en el silencio. Cientos sufren en silencio porque necesitan del ránking para comer”.

LAS POCAS GANANCIAS

-Marijo, has hablado de las pocas ganancias reales en el circuito: ¿hubo un momento concreto en el que dijiste “esto no alcanza, ¿vale la pena seguir?”

-Claro que sí, pasa muy seguido, especialmente cuando te ves cumpliendo años y piensas en que si el día de mañana no quieres seguir jugando tenis o te lesionas, tienes cero dinero ahorrado para empezar una nueva etapa en tu vida.

-En estos meses de lesión y pausa, ¿qué es lo que más has extrañado del tenis… y qué es lo que menos has extrañado?

-Lo que más he extrañado son las batallas campales de la competición, esa sensación de decir «puuufff, ¡vaya partido!», y lo que menos, quizás, vivir en aeropuertos cada semana.

A SEGUIR ESE SUEÑO

-Cuando pensaste seriamente en dejar el tenis, ¿qué imagen, frase o persona te hizo dudar y te jaló de regreso?

-La Majo pequeña de 11 años que dejó a su familia para ir en busca de un sueño y la imagen de ver a mi familia sentada en el box de un Grand Slam. He trabajado en que mi identidad como persona no dependa de un resultado y en encontrar un porqué sigo jugando tenis más personal más allá del ránking, dinero o títulos… Al final, eso en algún momento desaparece.

-Si una niña de 12 años te dijera «quiero ser tenista profesional», ¿qué le dirías con total honestidad sobre el dinero, los sacrificios y el amor al deporte?

-¡¡¡La animaría a seguir cien por ciento ese sueño!!! Que realmente en los siguientes años, de los 12-14, se vaya preguntando qué tanto le gusta el tenis, porque para poder ser profesional te tiene que gustar mucho, para poder hacer el esfuerzo de lo que todo eso conlleva… que no piense que a través del tenis va a ser millonaria, que el precio del esfuerzo es muy alto. Y que cuando las cosas se pongan difíciles, intente no olvidar que empezó a jugar tenis por amor al deporte.

A final de cuentas, como cuentan muchos deportistas, lo importante es disfrutar el deporte y no sufrirlo.

MAJO Y ALAN

Con la finalidad de conocer hasta dónde estaban comprometidos con el tenis y si en verdad tenían el gusto, el ánimo y la total determinación de convertirse en tenistas profesionales, recordamos una entrevista con María José Portillo Ramírez y con Alan Fernando Rubio Fierros, ambos de 15 años, en San Luis Potosí.

La plática fue durante una concentración para jugar la Junior Billie Jean King Cup (antes Copa Federación) y la Junior Copa Davis, que se llevó a cabo en la Loma Centro Deportivo en septiembre de 2014.

Los dos estaban consolidando su carrera juvenil en el tenis y se veía un futuro promisorio para ellos, y deseábamos conocer más a fondo si su amor por el tenis era real, verdadero… les preguntamos si estaban dispuestos a dejar a su familia por largo tiempo, si se comprometían a estudiar a distancia, si soportarían la nostalgia de tener lejos a sus seres queridos y perderse fiestas y cumpleaños, si cumplirían con la obligación de entrenar a fondo, a vivir en la completa soledad de los hoteles, a dejar pedazos de su vida en los aviones, a hacerse responsables de sus propias derrotas y triunfos, a sujetarse a lo que pudieran ganar en el tour de paga, a tolerar y resistir las lesiones y finalmente a poner en alto el nombre de México. Ellos contestaron que sí, que sí lo harían.

Y lo han cumplido. Hay evidencia que los dos han dejado el alma en la cancha, con mucho amor y pasión por su deporte favorito: el tenis.

EL DATO

La batalla mental, la soledad en la cancha, la angustia por no ganar que se vive en el tenis ha sido llevada al teatro por Valentina Garibay, en el monólogo de su autoría titulado Grand Slam.

-Héctor Olivares (reportero/redactor FMT) y Roberto Téllez (Jefe de Prensa FMT).