El 8 de septiembre de 1963, el Abierto de Estados Unidos fue dominado por latinoamericanos. En la foto de los campeones de singles, abrazan sus respectivos trofeos la brasileña Maria Esther Bueno, apodada «La Bailarina», y el mexicano Rafael Osuna, quien uso un ritmo muy cubano pero muy bailado en México para salir victorioso.
Rafael «El Pelón» Osuna era descrito así por la prensa estadunidense: «…el maravilloso mexicano estudiante de la Universidad del Sur de California y estrella del equipo mexicano Copa Davis». Un año antes, en 1962, Rafael levantó el cetro de dobles en mancuerna con otra leyenda, Antonio Palafox.
Desde que comenzaron los Campeonatos Nacionales de singles de Estados Unidos en 1963, Osuna se dijo convencido de que iba a ser campeón. Tal convicción la demostró ronda tras ronda.
En el comienzo del torneo, cuya sede era entonces Forest Hills, venció 6-1, 6-1, 8-6 al francés Jean-Loup Rouyer; luego, por 6-2, 6-4, 13-11 al estadunidense Jim Beste; enseguida, se encargó del australiano Tony Roche, con parciales de 3-6, 6-1, 6-2, 6-2.
En los octavos de final le llegó el primer gran escollo, el francés Pierre Darmon, cuya volea y buen porte enamoraron a una estrella del tenis femenil mexicano: Rosa María «La Pajarita» Reyes, con quien se casó.
Rafael cayó en un pequeño bache, del que salió pronto para encontrar una victoria en cinco sets de 6-4, 6-2, 4-6, 3-6 y 6-2.
En los cuartos de final, Osuna volvió a remontar, con un 3-6, 9-7, 6-3, 6-3 contra el estadunidense Marty Riessen.
«ESTUVO MAGNÍFICO»
Las semis llegaron con un encuentro con sabor a final adelantada. Rafael Osuna, cuarto en la siembra, contra el primer cabeza de serie, el estadunidense Chuck McKinley. Para asombro del respetable, el mexicano le recetó un 6-4, 6-4, 10-8.
«Con su apresuramiento, Chuck mismo se eliminó del partido. Chuck estaba demasiado excitado y se enojó consigo mismo. Creo el mal genio lo perjudicó. No me preocupé cuando perdí mi servicio y estuve abajo en el primer set. Siempre empiezo con lentitud», detalló Rafael.
Con un optimismo a toda prueba, remató: «Estuve calmado y controlado… No recuerdo haberlo hecho mejor. Creo que ganaré el torneo».
Las especulaciones no faltaron. Algunos medios justificaron a McKinley y hablaron de una lesión y malas decisiones de los jueces. Sin embargo, el norteamericano los atajó: «No fue la espalda, sino que Rafael fue mucho para mí. Estuvo magnífico».
«EL DOLOR DE CABEZA DE LOS NORTEAMERICANOS»
El otro finalista fue el estadunidense Frank Froehling, un jugador no preclasificado dueño de un servicio tan devastador que con él demolía a sus rivales. Pero «El Pelón», llegó a la cancha con una estrategia tan rítmica como divertida.
«El Felino Osuna, empleando lo que él llamó “Operación cha-cha-chá”, al ponerse cuatro metros atrás de la línea de fondo para recibir el servicio asesino de Frank Froehling, derrotó al jugador norteamericano por 7-5, 6-4, 6-2», narró AP.
Rafael describió que nunca iba a vencer a Frank con la fuerza. Por eso decidió contar los cuatro pasos hacia atrás de la línea de fondo y desde ahí responder con globos a un Froehling que tenía el sol en contra, para desesperarlo y obligarlo a fallar su primer servicio.
Para los medios estadunidenses, desde años atrás, sólo era cuestión de tiempo el que Osuna ganara el US Open.
«Osuna, de 23 años, hijo de un ejecutivo del petróleo de la Ciudad de México, estudia Administración de Negocios en la Universidad del Sur de California. Tuvo su adiestramiento en las canchas duras de California y como miembro del equipo de la Copa Davis se ha convertido en los últimos años en el dolor de cabeza de los norteamericanos», reseñaba AP.
EL MÁS POPULAR
En la gala del US Open de 1963, Rafael se hizo merecedor del trofeo al tenista más popular del mundo, de acuerdo con una votación de sus propios compañeros, quienes lo apodaron «La Ráfaga» por su vertiginosa rapidez en la cancha.
En ese entonces, el circuito profesional lo quería atraer. Osuna declaró que él sólo pensaba en terminar sus estudios universitarios y dedicarse a los negocios. No obstante, también lanzó un coqueteo: «Si me ofrecen cien mil dólares por año, lo aceptaría».
A 63 años de aquel cha-cha-chá con el que Rafael se coronó en Nueva York, sólo por jugar en la primera ronda del US Open cada jugador se embolsa 140 mil dólares.
-Héctor Olivares Vega (reportero/redactor FMT), con información de los archivos de Roberto Téllez (Director de Comunicación de la FMT) y datos recabados en la Hemeroteca Nacional de México.