«LA DISCIPLINA QUE ME APORTA EL TENIS LA LLEVO A MI VIDA DIARIA»: OLGA WOLF

«LA DISCIPLINA QUE ME APORTA EL TENIS LA LLEVO A MI VIDA DIARIA»: OLGA WOLF

En el circuito másters hay una jugadora con un saque implacable y un espíritu de competencia a toda prueba. Ella es Olga Wolf, integrante del top 50 mundial en todas las modalidades y una convencida de que el tenis «no se termina en la cancha», sino que es un deporte cuyas enseñanzas se trasladan a la vida cotidiana.

Olga participó esta semana en el MT400 Ciudad de México, celebrado en las canchas de arcilla del legendario Deportivo Chapultepec, de donde salió con las medallas de campeona de singles, dobles y dobles mixtos.

A sus 42 años, Wolf ha ganado 36 títulos en el Masters Tour de la ITF, y entre partido y partido nos platica de cómo se inició en el tenis, qué tan importante es para ella y hasta lo compara con otros deportes que, dice, «sólo están de moda».

Para comenzar, Olga deja algo en claro: ama el tenis por el reto que representa en lo individual.

«Practiqué muchos deportes, pero la verdad es que me encantó el tenis y se me facilitó desde niña. Entré a una cancha y a los dos meses ya estaba ganando torneos. Me empezó a ir muy bien y es un deporte con el que conecté, porque a mí me gustan mucho los retos personales.

«Llegué a jugar mucho volibol en la prepa, en nacionales y todo, pero me gustó el tenis porque en un partido no hay un coach, no hay alguien que te sustituya. Si estás jugando mal, tienes que ajustar tú mismo al momento. Eso es lo que me encanta del tenis», explica.

Wolf no menosprecia a las demás disciplinas deportivas. Simple y sencillamente es en el deporte blanco donde ella se siente como pez en el agua.

«En el tenis estás solo y tienes muy poco tiempo para ajustar tu juego. Por ejemplo, ahorita lo veo con mi hija que juega basquetbol. Tiene un coach que desde afuera ve lo que estás haciendo mal y lo corrige.

«En el tenis, no; un tenista tiene que hacer ese ajuste él solo, somos como muy autocríticos; además, tenemos que ajustar rápido para que no se nos vaya el partido completo», añade.

Ante el crecimiento de otros deportes de raqueta, Olga es igual de implacable que cuando le toca su turno de servicio.

«Creo que está de moda el pádel o el pickleball. Lo entiendo, porque son mucho más fáciles de jugar. El problema del tenis es que para que sea divertido tienes que tomar clases, practicar bastante y aprender del propio deporte, porque si no, sales a la cancha y te la pasas recogiendo pelotas.

«Y el otro problema es que nos gusta lo fácil. A esta nueva generación le gusta lo fácil. Entonces qué mejor que voy, me paro, le pego a cuatro bolas y no pasa nada, ¿no? En el tenis, en cambio, es frustrante llevar un mes y no poder echar un buen partido, lo que quiere decir que es un deporte que conlleva mucho más esfuerzo.

Olga también agradece lo que la práctica del tenis le ha ayudado en la vida. Por ejemplo, le abrió la puerta para llevar a cabo sus estudios universitarios (en la Universidad de Las Américas Puebla) con una beca, además de que le da la disciplina y la organización que aplica en su negocio de banquetes.

«Al final del día, el tenis no es sólo estar en una cancha, sino que lo llevas a tu vida diaria. El tenis se traslada a tu vida cotidiana y te ayuda a lidiar con la frustración, te aporta disciplina en tu trabajo. Desde niña, el tenis me dio una disciplina que llevo a mi vida diaria», resalta.

UNA ACTIVIDAD ANTIESTRÉS
Más de un especialista recomienda practicar algún deporte para combatir el estrés, para mantener en buen estado la mente y el cuerpo. Wolf también valora este aspecto.

«El tenis me ayudó a tener una carrera que me ha dado muchísimas satisfacciones. Pero el tenis también es para mí un desahogo, porque vengo a los torneos a divertirme, a ver a gente que quiero.

«Más allá de venir a ver si gano un trofeo o no lo gano, se trata de venir aquí a disfrutar otra faceta de mi vida y quitarme la presión del trabajo, de los hijos. El tenis es un mundo que me fascina y que no puedo dejar», añade Olga con una deslumbrante sonrisa.

-Héctor Olivares (reportero/redactor FMT)