Un día como hoy, pero de 1976, Raúl Ramírez escribió una de las mayores historias para un tenista mexicano en los Campeonatos de Wimbledon. En aquel sofocante verano de hace 50 años, el nativo de Ensenada, Baja California, levantó el título de dobles en dupla con el estadunidense Brian Gottfried y se metió, además, a las semifinales de singles.
Para medir el peso de lo logrado por «El Bigotón», basta mencionar que sólo seis latinoamericanos se han proclamado monarcas de dobles masculinos en los casi 150 años de Wimbledon, y tres de ellos son mexicanos: además de Raúl, lo consiguieron los no menos legendarios Rafael «Pelón» Osuna y Antonio Palafox.
Osuna, incluso, se dio el lujo de coronarse dos veces en el césped de La Catedral, en 1960 con el estadunidense Dennis Ralston y en 1963, precisamente, con «Tony» Palafox.
Por Latinoamérica, los otros campeones en Wimbledon en dicha modalidad son el brasileño Marcelo Melo, en 2017 con el polaco Lukasz Kubot, y los colombianos Juan Sebastián Cabal y Robert Farah en 2019.
EL CAMINO EN SINGLES
En los 70, el tour vivía los primeros años de la «era abierta» y contaba con figuras hoy míticas de la talla de Arthur Ashe, Jimmy Connors, Ilie Nastase, Bjorn Borg, Adriano Panatta, Guillermo Vilas, Roscoe Tanner y Raúl Ramírez, los ocho primeros sembrados de aquel Wimbledon de 1976, año en el que el mundo se maravillaba con los primeros vuelos del Concorde y en Estados Unidos nacía una empresa de computadoras con el logotipo de una manzanita.
Hace 50 años, la música disco estaba en pleno apogeo y Raúl Ramírez construía una de sus mejores temporadas en el tenis profesional. Sin embargo, pese a sus logros edificados en años pasados, una parte de la prensa en México no le daba muchas posibilidades e incluso publicaba caricaturas en tono de burla en contra de «El Bigotón».
Como Ramírez ni los leía, él se enfocó en la hierba londinense y eliminó en fila al australiano Chris Kachel (6-3, 6-4, 9-8), al británico Michael Wayman (6-4, 8-9, 6-4, 6-3), al alemán Karl Meiler (6-2, 7-5, 6-1), al sudafricano Bernard Mitton (9-8, 3-6, 6-1, 6-1) y al estadunidense Vitas Gerulaitis (4-6, 6-4, 6-2, 6-4).
En semifinales, su marcha fue detenida con pizarra de 2-6, 7-9 y 3-6 por el temperamental rumano Ilie Nastase, quien entró a la cancha como un huracán que incluso se llevó a su paso a los fotógrafos que lo molestaron porque, dijo, «hacían un ruido de ametralladora al activar sus cámaras».
Raúl contó tras el partido (de acuerdo con la nota fechada en Londres por la agencia Latin-Reuter): «Cuando en Nastase aflora la inspiración, como hoy, es prácticamente imposible batirlo. Los fotógrafos parecieron fastidiar a Nastase, pero igualmente hoy no era mi día ante un rival de sus quilates».
LA HAZAÑA EN DOBLES
En 1976, Gran Bretaña mantenía los ventiladores a todo lo que daban debido a una «inusitada ola de calor que en algunos sitios alcanzaba los 40 grados». Pero quienes hacían arder las pistas en Wimbledon eran Raúl Ramírez y Brian Gottfried, una dupla letal que en los 70 hizo del tenis de dobles un arte.
La mejor mancuerna del mundo llegó a Londres como la primera sembrada, y así lo hizo valer en el torneo pese a un buen susto inicial ante los australianos John Newcombe y Tony Roche, a quienes dejaron tendidos en el terreno y con gesto de enojo luego de remontarles al son de 7-9, 8-9, 9-7, 6-3 y 6-4.
Luego aplicaron un 3-6, 6-3, 6-4, 6-4 a los también australianos Mark Edmondson y John Marks, así como un 8-6, 6-1, 8-6 al estadounidense Jeff Borowiak y al pakistaní Haroon Rahim. Ya en los cuartos de final, dejaron fuera 6-4, 6-4, 3-6, 6-2 a los séptimos sembrados, el polaco Wojtek Fibak y el alemán Karl Meiler.
En las semifinales, Ramírez y Gottfried eliminaron a los hermanos indios Anand y Vijay Amritraj por 6-3, 7-5, 8-6, y consumaron la hazaña tal y como la comenzaron, con una batalla de cinco sets que resolvieron con pizarra de 3-6, 6-3, 8-6, 2-6 y 7-5 ante los no preclasificados australianos Ross Case y Geoff Masters.
«Los monarcas Raúl Ramírez, de México, y Brian Gottfried, de Estados Unidos, tuvieron que bregar durante cinco sets para conseguir el afamado título del torneo de Wimbledon», consignaron las agencias de noticias aquel 2 de julio de 1976, y remataron: «Ramírez, sumamente eficaz en la red cuando debió definir, y Gottfried, con su excelente servicio y poderosa volea, conformaron una sincronizada pareja, netamente superior a la de sus adversarios».
Raúl y Brian volvieron a ser finalistas en Wimbledon en 1979, pero antes, en 1977, el ensenadense repitió su gran actuación en Londres dentro de otro escenario de Grand Slam, Roland Garros, donde de igual manera fue campeón de dobles y semifinalista de singles.
Aunque ya habrá tiempo para contar esa hazaña y recordar, como se merece, al «Bigotón», uno de los mejores tenistas mexicanos de todas las épocas.
LOS DATOS
-En 1976, Raúl Ramírez también fue semifinalista de singles en Roland Garros y en noviembre de ese año alcanzó la mejor ubicación de su carrera en el ránking mundial de individuales: la cuatro.
-Antes, en abril, fue uno del mundo en dobles
-En 1973, Raúl Ramírez fue finalista de dobles mixtos en Wimbledon junto con la estadunidense Janet Newberry.
-En 1991, llegó a la final de dobles masculinos en Wimbledon otro jugador mexicano, Leonardo Lavalle, en dupla con el argentino Javier Frana.
-En 2024, los mexicanos Giuliana Olmos y Santiago González concluyeron como subcampeones de dobles mixtos en Wimbledon.
-Héctor Olivares (reportero-redactor FMT), con información de los archivos de Roberto Téllez (Director de Comunicación de la FMT) y datos recabados en el acervo de la Hemeroteca Nacional de México.