Para Santiago González no hay manera de separar sus roles como papá cariñoso y destacado tenista. Santi; su esposa, Lisette; y los hijos de ambos, Camila y Matías, integran un brillante equipo que ha logrado convertir esa odisea solitaria que es el tenis en una aventura familiar colmada de risas, crecimiento y aprendizaje compartidos.
En el tour de la ATP, ellos son conocidos como «Los González», la amigable familia que convive día a día con la élite del tenis mundial.
En este Día del Padre, Santiago González nos comparte en entrevista cómo es esa travesía en familia por el tour profesional, en la que sus hijos un día entrevistan a «su majestad» Roger Federer o se toman una foto con la reina Camilla de Inglaterra, y al otro están apoyando al propio veracruzano en Wimbledon o Roland Garros, como parte de una dinámica familiar cuyo pilar fundamental es Lisette.
-¿Qué significa para ti ser papá dentro de un deporte que exige viajar prácticamente todo el año y llevar contigo a tu familia?
-Para mí es muy importante mi familia y, sobre todo, estos últimos años poder compartir mi carrera con ellos, que ellos vivan lo que yo he vivido, porque mi casa está donde ellos están. Entonces si viajan conmigo, puedo seguir mi carrera y disfrutarla juntos. En cambio, cuando ellos están allá (en México), cada dos o tres semanas tendría que volver para verlos sólo unos días, porque obviamente los extraño, y luego regresar a los torneos.
«Entonces se nos hace mucho más fácil que vengan conmigo y disfrutar de estos torneos en familia, y cuando gano estoy con mi familia, y cuando pierdo es un consuelo estar con ellos. Junto a ellos se hacen mucho más fáciles los torneos y los viajes», relata Santiago.
Esa parte de encontrar cobijo en su familia luego de una derrota dolorosa es algo que le hace la carrera más agradable: «Todo cambia bastante. Cuando gano, todos estamos felices. Cuando pierdo, es mucho más difícil cuando estoy solo, lejos de casa. Con ellos a mi lado, la frustración y el enojo se pasan mucho más rápido y con ellos disfruto de la vida de una forma muy diferente».
Santiago compite en el tenis profesional desde finales del siglo pasado, el XX. Tiene 65 Grand Slams sobre sus hombros y es uno de los doblistas más reconocidos en el circuito mundial. Desde que formó una familia, el cordobés sabe que todos los momentos son especiales:
«Cada momento que paso con ellos es importante. Cada victoria, cada derrota, cada vacación que pasamos juntos. Hacemos una buena familia, como cualquier otra familia, y llevarlos conmigo es lo más importante. No sale barato, pero yo creo que las memorias van a quedar por siempre.
«Claro que hay recuerdos que se quedan más que otros, como en 2017, cuando hice final en Roland Garros; cuando en las semifinales mis hijos me fueron a abrazar, eso fue muy importante para mí. Pero hay muchos más, y me quedo con todos ellos, como cuando estaban conmigo cuando jugaba por México en la Copa Davis. También cuando gané en Miami en el cumpleaños número 10 de mi hijo, porque ha resultado muy importante tener esos logros al lado de ellos.»
LA ENSEÑANZA: LEVANTARSE TRAS LA CAÍDA
Santiago, de 43 años, ha cosechado en su carrera como tenista profesional 74 títulos de dobles y nueve de singles. No obstante, sabe a la perfección que en el tenis hay muchas más derrotas que victorias, y que una carrera exitosa se construye sobre horas de entrenamiento y, principalmente, con la mente bien puesta en saber cómo levantarse tras las constantes caídas.
Esto es, precisamente, lo que desea que sus hijos aprendan.
-La gente ve resultados; tus hijos ven a su papá. ¿Qué te gusta que entiendan de tu vida en el tenis que no aparece en ningún marcador?
-La resiliencia. Cada semana el tenis es un deporte donde sólo una persona gana; prácticamente pierdes todas las semanas del año, con excepción de dos o tres veces, cuando puedes ganar algún torneo. Entonces la resiliencia al competir, de salir a ganar, de buscar mejorar, de si pierdes seguir mejorando y volver a darle la vuelta a la página para el siguiente torneo volver a empezar de cero.
-¿Qué han aprendido tus hijos de ver a su papá competir, ganar, perder, levantarse y seguir?
-Que cuando se gana es por los resultados del entrenamiento a lo largo de los años, y perder, bueno, enseñarles a saber perder y tener la resiliencia para seguir entrenando, sabiendo que el tenis siempre te da la oportunidad la siguiente semana de tener la revancha y poder jugar mejor. Eso lo aprenden en el día a día, el que vas a tener que perder, entonces hay que resetear y empezar de cero, y seguir entrenando y mejorando para la siguiente oportunidad.
LOS PRIMEROS RAQUETAZOS DE MATÍAS
El hijo de Santiago ya empuña la raqueta y se inclina por seguir los pasos de su papá, luego de que al principio, como la mayoría de los niños, jugaba al futbol.
«A mi hijo le encanta el tenis. Entonces él lo está disfrutando mucho y disfrutarlo juntos sabe un poquito mejor. Ya entiende el valor de tener la dedicación por un deporte y él sueña con ser profesional, entonces empieza a entender los sacrificios que hay que hacer, entender que hay que entrenar todos los días, que la competencia es diferente
-¿Qué parte de tu infancia ves cuando tu hijo toma una raqueta?
-Me acuerdo de mí a los cinco años, cuando empezaba a jugar tenis, y es algo que decidí con mis papás. También era futbolista al mismo tiempo. Con mi hijo es algo similar. Él era futbolista y luego le gustó el tenis. Entonces yo estoy encantado de enseñarle lo que es el tenis y tratar de llevarlo por el camino correcto.
LA COLUMNA VERTEBRAL DE LA FAMILIA
El veracruzano, cuya presencia en el top 100 de dobles de la ATP es una constante en la última década, destaca que toda esta aventura en familia prácticamente sería inimaginable sin su esposa a su lado, pues Lisette los sostiene a todos ellos, en las buenas y en las malas.
«Ella es el pilar de la familia. Cuando no estoy, ella se encarga de todo, de los hijos, de la casa, de todo. Y cuando vienen conmigo, igual; ella se encarga de todo, de nuestros hijos, de que todo esté bien, de que yo pueda concentrarme en el tenis para poder rendir mejor. Entonces ella es la pieza más importante de la familia.
Santiago quiere destacar este punto, pues el papel de su esposa es fundamental:
«En alguna lesión, es importante tenerla a ella para tomar decisiones juntos. Esto es un trabajo de equipo y tomamos decisiones en conjunto, y así será hasta el momento que decida dejar el tenis.
«Sigo jugando al tenis porque me gusta, porque me gusta viajar en familia, y en el momento que se decida que el ránking no es lo suficientemente bueno, entonces tomaremos una decisión sobre mi carrera profesional, pero no será ausentarnos del tenis. Seguiremos con mi hijo en el tenis y con la familia.»
UNA INFANCIA INOLVIDABLE
Después de todos estos años, el veterano jugador mexicano se muestra agradecido con el tenis y con lo que este deporte le ha dado a él y a su familia, con vivencias que se quedarán por siempre con ellos.
Por ejemplo, esas pláticas y fotografías con el legendario Rafael Nadal atesoradas por Lisette, o las charlas de sus hijos con las máximas figuras del tenis mundial y que ellos mismos comparten en redes, o cuando Camila sufrió un percance y el yeso que le colocaron en la pierna fue firmado, entre otros, por dos gigantes en la historia del tenis: Roger Federer y Novak Djokovic.
«Ellos (Camila y Matías) la vida que han tenido y crecido es con el tenis, con su papa jugando, y para ellos es relativamente normal ver a los tenistas cada semana; ya conocen a bastantes de ellos. Algunos a veces hasta juegan con mis hijos, entonces es importante, y creo que poder convivir con todo eso es algo único.
-¿Qué te gustaría que tus hijos recuerden de ti cuando piensen en estos años viajando juntos?
-Matías tiene 13, Camila tiene 10. Hemos logrado viajar por el mundo a los mejores torneos. De alguna manera se van a acordar de eso, de su papá jugando en los mejores torneos, en los mejores escenarios. Para Matías es una ilusión (jugar al tenis profesional), pero sin compararse conmigo, sino de vivir esto en un futuro junto a mí como papá y poder regresar a este tipo de torneos.
Y así concluye la platica con Santiago González, quien luego del merecido festejo por el Día del Padre cerrará su preparación para competir por décima séptima ocasión en los Campeonatos de Wimbledon, tercer Grand Slam de la temporada previsto para iniciar el próximo día 28 de junio. Por supuesto, entrará al césped de La Catedral con el incondicional apoyo de Lisette, Camila y Matías.
-Héctor Olivares (reportero/redactor FMT).
«Fotos, cortesía de Santiago González».