«PELON» OSUNA Y «TONY» PALAFOX,
CAMPEONES DEL US OPEN DE 1962
En la lista de campeones del Abierto de Estados Unidos aparecerán por siempre dos mexicanos: Rafael «El Pelón» Osuna y Antonio «Tony» Palafox. Pronunciar cada sílaba de sus nombres es remontarse a la que por muchos es considerada «La edad de oro del tenis mexicano».
Un 26 de agosto de 1962, Osuna y Palafox saborearon no sólo el ganar un Grand Slam, sino el haber derrotado en la final a sus enconados rivales, Charles McKinley y Dennis Ralston, contra quienes en el transcurso de media década sostuvieron batallas tan encarnizadas como épicas.
Pero, además de inmortalizar sus nombres en la historia del tenis nacional, se convirtieron en la única pareja mexicana en conquistar el título de dobles del US Open.
Ese día, las agencias de noticias y los medios mexicanos divulgaban datos de la esperada final, pero también daban parte de una información que ponía a temblar al tenis de aquella época, pues el circuito profesional y sus ofertas de miles de dólares le coqueteaban al gran talento de Rafael Osuna.
«Oferta a Osuna, 60 mil dólares para que se haga profesional», rezaba un titular, para luego explicar en el cuerpo de la nota que «el joven tenista mexicano es muy popular en Europa, cuyos críticos lo consideran una de las primerísimas raquetas del mundo».
Y enseguida, AFP reflejaba en ese cable fechado en París un temor generalizado: «La ausencia de Osuna en los grandes torneos de Roland Garros y Wimbledon, virtuales campeonatos del mundo sobre tierra y hierba, crearía un vacío difícil de llenar en estas horas difíciles del tenis amateur».
Pero para «El Pelón» eso era sólo ruido. Él y Toño Palafox se concentraban al otro lado del Atlántico en el partido contra McKinley y Ralston, quienes los habían vencido un año antes también en el final de dobles, en Brookline, Massachusetts.
«Mañana, McKinley y Ralston jugarán la final contra Osuna y Palafox, en un capítulo más de la rivalidad entre estas dos parejas. El año pasado ganaron aquí McKinley y Ralston, pero en los encuentros de la Copa Davis, tanto en Cleveland en 1961 como este año en la Ciudad de México, se impusieron Osuna y Palafox», reseñaba Associated Press desde Boston.
LOS LAURELES PARA LOS MEXICANOS
Efectivamente, unas cuantas semanas antes, a principios de agosto, Rafael y «Tony» provocaron el delirio de los aficionados mexicanos gracias a que fueron los puntales de un histórico triunfo sobre los estadunidenses en el no menos histórico Deportivo Chapultepec.
El representativo mexicano congregaba multitudes, y el triunfo ante Estados Unidos llevó las expectativas hasta el cielo y más allá. Una frase del capitán mexicano, Francisco Contreras, ayuda a entender la magnitud del evento: «Se había pensado jugar los partidos en una de las grandes plazas de toros, con un cupo para 40 mil personas, pero desistimos por temor a las distracciones. Así que jugaremos otra vez (frente a Suecia) en Chapultepec, donde la capacidad es de tres mil 200».
Con el ánimo en todo lo alto luego del triunfo en Copa Davis, Rafael Osuna y Antonio Palafox derrotaron 6-4, 10-12, 1-6, 9-7 y 6-3 a McKinley y Ralston otra vez en suelo estadunidense, ahora en Massachusetts para convertirse -reiteramos- en los únicos campeones mexicanos de dobles en la historia del US Open.
CELEBRACIÓN TRICOLOR
La dupla campeona sorprendió horas después con sus declaraciones. Pese a que estaba abajo en la final, «El Pelón» y «Tony» coincidieron en que en ningún momento les pasó por la mente la posibilidad de perder.
«Ahora saben por qué nos llaman “los frijoles saltimbanquis” en México. Tenemos el hábito de rebotar», explicó Palafox con una gran sonrisa.
«Hemos estado jugando nuestro mejor tenis en los últimos dos meses. Hoy estuvimos livianos y en realidad no sentimos presión alguna después de la Copa Davis. Ese es más importante que cualquier otro torneo», recalcó Toño, entonces de 26 años.
Rafael Osuna, de 23, lo secundó: «Fue un partido durísimo, pero realmente nunca estuvimos en peligro de perderlo. Creo que hemos llegado ya a la etapa de madurez ahora que hemos derrotado a McKinley y Ralston en tres de nuestros cuatro encuentros. Por fin ganamos este campeonato que se nos fue el año pasado».
Ese agosto de 1962, Osuna y Palafox registraron un hito en la historia del deporte blanco en México, y de hito en hito meses después llegaron a la final de la Copa Davis.
-Héctor Olivares (reportero/redactor FMT), con información de los archivos de Roberto Téllez (Director de Comunicación de la FMT) y datos recabados en la Hemeroteca Nacional de México.