La tenista mexicana Angélica Gavaldón Loaiza, fue inducida por sus triunfos históricos, al Salón de la Fama del Tenis de San Diego (San Diego Tennis Hall of Fame), en la Clase 2026.
La solemne ceremonia se llevó a cabo el pasado 19 de septiembre en el Balboa Tennis Club, en San Diego, California.
Este nuevo y merecido reconocimiento, es para una de las figuras más destacadas del tenis mexicano y para una carrera que comenzó en Tijuana y llegó a los escenarios más importantes del deporte internacional.
Gavaldón, actualmente de 52 años, inició su carrera tenística a los nueve años y debutó como profesional a los 14. Llegó a ubicarse en el escalafón 34 de la WTA, el 1 de enero de 1996; participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996 y compitió en los cuatro torneos de Grand Slam.
SU HISTORIAL
En 1990 Angélica Gavaldón adquirió un papel protagónico en el tenis mexicano e internacional, cuando a sus 16 tiernos años se convirtió en la joven sorpresa del Abierto de Australia.
En dicho certamen, después de superar la ronda de clasificación, la mexicana concretó la hazaña de llegar hasta cuartos de final con dos victorias incluidas sobre cabezas de serie.
“La Gavaldón”, como posteriormente se le conocería, se metió por aquel prodigioso desempeño en el top 100 de la WTA.
Angélica nació en El Centro, California. Pasó 12 años de su infancia en Tijuana y luego sus padres la llevaron a vivir y a jugar a Estados Unidos. Cuando le llovieron entrevistas después de su memorable desempeño en Australia, dijo que a ella le agradaba la idea de jugar por México, lo cual acabó por cumplirse en 1992 en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Desde pequeña había dado muestras de su calidad en el tenis en competencias en México, Sudamérica y Estados Unidos, y a los 14 años se presentó en un torneo profesional de la WTA, en San Diego.
LA ODISEA DE MELBOURNE
Angélica quedó colocada como sexta cabeza de serie de la qualy. Apoyada por su sitio 192 en el ránking mundial de la WTA, libró bye la primera ronda. Enseguida venció a la búlgara Magdalena Maleeva por 4-6, 6-4 y 6-2, y después a la japonesa Tamaka Takagi por 6-3 y 6-0.
Ya en el main draw se impuso en la primera ronda por 6-3 y 6-3 a la estadunidense Laxmi Poruri. En la segunda ronda, Gavaldón superó a la lucky loser francesa Alexia Dechaume-Balleret por 6-4, 4-6 y 7-5.
Entonces, en la tercera ronda, la desconocida jovencita de 16 años dio la campanada cuando eliminó por 6-1, 1-6 y 6-1 a la séptima sembrada, la experimentada australiana nacida en Checoslovaquia Hana Mandlikova, quien para ese entonces ya tenía cuatro títulos de Grand Slam, entre ellos dos del Abierto de Australia.
No paró ahí. Angélica se adjudicó el pase a los cuartos de final con otro triunfo que acaparó los titulares, en tres sets frente a la leyenda del tenis puertorriqueño, Gigi Fernández, por 6-3, 1-6, 6-2.
Su camino se detuvo sólo ante la alemana Claudia Porwik, por 4-6 y 3-6.
AUSTRALIA, SU TORNEO FAVORITO
Angélica Gavaldón participó 24 veces en torneos de Grand Slam durante 11 años. Sin lugar a dudas su favorito fue el Abierto de Australia, en el cual avanzó en dos ocasiones a los cuartos de final, la última de ellas hace tres décadas.
De hecho, jugó en nueve Abiertos de Australia, más que en ningún otro (seis veces en el de Estados Unidos, cinco en Wimbledon y cuatro en Roland Garros). Además, se despidió de los Cuatro Grandes precisamente en Melbourne, hace 25 años.
COMPÁS DE ESPERA
Después de que enamoró a entendidos y a no entendidos cuando media década antes, en 1990, llegó a los cuartos de final del Abierto de Australia tan sólo a los 16 años de edad, Gavaldón entró en un «compás de espera» que la llevó a alejarse de las canchas por 18 meses. «Era algo inmadura y todos me pusieron demasiada presión», explicó entonces.
Regresó de lleno a la actividad tenística en 1993, se entrenó a sol y sombra y poco a poco levantó su nivel. Ese año y en casi todo 1994 se mantuvo, con los naturales altibajos, en el top 100 de la WTA.
En 1995, decidió jugar en las canchas duras de Oceanía.
LA MAGIA DE MELBOURNE
La suerte la acompañó en el sorteo del Abierto de Australia en 1995 y en primera ronda se impuso a la lucky loser holandesa Yvette Basting por 6-2 y 6-0. Después se encargó de vencer a la sudafricana Joanette Kruger por 6-3 y 6-1. Y luego vino una historia muy similar a la de 1990, porque en tercera ronda se midió a una preclasificada, la estadunidense Lori McNeil, décimo quinta en la siembra, a quien eliminó luego de venir de atrás por 2-6, 6-3 y 8-6.
En la cuarta ronda derrotó a la tercera sembrada, la checa Jana Novotna, por 7-5 y 6-0. Pero en la antesala de las semifinales el sueño terminó ante quien fue la gran sorpresa del torneo, la estadunidense Marianne Werdel-Witmeyer, vencedora de Gavaldón por 6-1 y 6-2.
«Es muy bonito que un país entero esté detrás tuyo. Estoy realmente feliz y orgullosa de jugar por México», recalcó Angélica a los reporteros, justo cinco años después de que nadie sabía por cuál país iba a jugar.
El 1 de enero de 1996, Angélica Gavaldón llegó a su mejor posición en el ránking mundial de la WTA, la número 34, como un premio al esfuerzo de una tenista a quien la fama la tomó por sorpresa a muy temprana edad.
(Por Héctor Olivares Vega / Reportero FMT). Fotografía: Archivo de Roberto Téllez / Director de Comunicación FMT.